Un gesto que seguro que no sirve de nada

14 de noviembre de 2012. Huelga general.Una España que lo pasa mal por la culpa de casi todos.

Derecho a trabajar y derecho a la huelga se encuentran en las calles de Madrid. Gente que va a trabajar, muchos que no, piquetes que informan con normalidad y escenas como esta.

Estoy seguro que cuando hayas visto el vídeo tendrás una primera reacción, la mía fue de rabia e impotencia. La verdad me hubiera gustado estar ahí y no se cómo hubiera reaccionado. Lo de la mujer me pareció épico, ni una palabra, a esperar a que escampara pero entre los gritos y el negocio. Ella estaba para defenderlo.

Ese día reaccioné en Twitter diciendo que prometido, que iría a comer un día unos montaditos a ese restaurante, creía que era una manera de apoyar esa epicidad, de decir que yo a quien apoyo es a quien hace las cosas así. A quien quiere trabajar y ni siquiera ante insultos se mueve.

Las reacciones en Twitter fueron dispares. En su mayoría de apoyo por lo obvio: quien me sigue en su mayoría sabe como soy y salvo excepciones no pensará radicalmente contrario a mi. Pero también hubo gente que decía que no, que el problema era que la información era sesgada porque el vídeo era de un medio eminentemente derechista, que ella sabía que había cámaras, que lo valiente es pelear y que estar trabajando o mirando es de cobardes, que…

Y por eso escribo hoy este post, por eso voy a comer allí. Nos falta dar ejemplo contrario y decir lo que muchos creemos. Que el esfuerzo no me tiene por qué disgustar y que nadie da duros a pesetas. Que seguro que hay cosas que puedes hacer mejor y que la crisis también es culpa tuya. Algo habrás hecho no del todo bien, aunque sea por omisión.

¿Y cuándo he quedado a comer en el Cien Montaditos de Gran Vía 63? Este martes 20 a las 14:30. Curiosamente la convocatoria empezó con el director de uno de los mayores competidores de coches.com con el que siempre he tenido una magnífica relación. Hoy ya somos unos cuantos.

¿Te vienes? Soy consciente que los que gritaban no representan a la mayoría que ese día no quería trabajar, que este gesto seguro que no sirva para nada pero también que hay que sembrar. Quizá algún día alguno de mis tres hijos lo lea y le guste. A mi con esto me sobra.

Un gran exit. Just Eat compra Sindelantal.

Este es un homenaje a dos grandes emprendedores que han hecho su trabajo, un gran trabajo.

En octubre de 2010 invertía como business angel en dos personas, en Evaristo Babé y en Diego Ballesteros y por extensión en su proyecto Sindelantal.

Por entonces se decía lo de siempre: que había ya mucha competencia, que era un negocio muy demandante de inversión, que ya se había hecho y nadie lo había conseguido, que el mercado no estaba preparado, que iban a venir los grandes players internacionales y que eso, que eran muy grandes…

Pero no se contaba con lo más importante en un negocio, con quien se mueve al son del mercado y es capaz de pelearlas todas. Por entonces unos cuantos individuales vimos que Varis y Diego tenían madera, que iban a ser capaces de hacer el camino y desde el primer momento tomaron una estrategia adecuada en la que se unieron a un equipo asesor muy potente que les dio un empuje inicial grande.

Y con el paso del tiempo tampoco nos equivocamos. En menos de dos años son comprados por Just-Eat, el líder mundial de comida a domicilio después de ganarles constantemente en número de restaurantes, pedidos, ventas, tráfico… ¡en todo!

En este tiempo he tenido la suerte de estar en primera línea de la compañía. Diego y Varis siempre me han querido en el Consejo, primero como inversor individual y después como representante de Vitamina K que entró en dos ampliaciones de capital convirtiéndose en el máximo accionista de la compañía tras los fundadores.

Y estar en primera línea significa estar en todas. Significa apoyar desde Vitamina K como la inversión más importante del fondo, significa mandar cada flyer de restaurantes a domicilio que llegaban a casa para la base de datos, significa irte a Londres a negociar con el comprador, significa participar en el reto del pan de molde, significa reírme hasta la extenuación con el gran Varis, con cada uno de sus newsletters, con ese toque de empresa profesional con un toque gamberro, eso también son las startups.

Y por supuesto significa haber aprendido muchísimas cosas sobre cómo invertir y gente con la que te quieres juntar en todas las aventuras. Cuantas cosas han pasado en estos casi dos años. Que bonito era verles crecer en esa oficina de Trafalgar, en esos inicios con Mumumio, que bien me lo pasé en esos consejos en Tapanco con Juan Manuel de Mingo y con Rafa Garrido y en los cuales se gestó la idea de Vitamina K…

Pero más que recuerdos por encima de ellos hoy toca decir un hasta pronto y un gracias. Gracias Diego, gracias Varis por vuestro tiempo y por vuestra generosidad. Habéis hecho que en España haya un gran exit del que acordarse y que estos señores daneses que nos compran se queden una compañía magnífica de la que da pena despedirse.

¿Qué hace falta de verdad para que España sea Silicon Valley?

Anda que no se han escrito líneas y líneas sobre esto, anda que no magnificamos lo que hay en la costa oeste americana y machacamos lo de aquí. Que malos que somos, que buenos que son. Nuestros políticos es que son tontos y los de allí súper listos, los emprendedores no molamos nada aquí y allí molan mazo, los inversores aquí no tienen dinero y allí están forrados y tal y cual.

Y eso dando por hecho que hay que hacer algo igual aquí que allí y que en Silicon Valley todo es bueno y aquí no hay nada mejor pero sigamos con el copiar y pegar.

Cuando queremos sacar los deberes de lo que hay que hacer aquí pues salen las recetas de siempre con las que por supuesto estoy totalmente de acuerdo

  • Que hay que fomentar el espíritu emprendedor aunque en eso no podemos quejarnos porque de moda de moda estamos.
  • Que las universidades aquí no funcionan y allí funcionan de narices y cada vez hay menos ingenieros por este lado del charco.
  • Que aquí fracasar está mal visto y encima la ley no favorece el mismo, lo penaliza.
  • Y un largo etcétera que no voy a repetir, para eso hay magníficos artículos y solo hay que buscar en Google.

Como digo no voy a decir lo de siempre, creo que voy a dar una receta imbatible: Para que esto avance solo hay que hacer que los inversores en todas sus fases se forren a ganar dinero.

Pues si, cuando se fueron tras la burbuja lo que pasó es que perdieron mucho dinero, lo demás es secundario. Le podemos dar muchas vueltas pero el principal motivo fue eso. Perdieron mucha pasta y los retiró de la inversión en empresas tecnológicas.

Ya Iñaki, pero ¿cómo se llega a eso? ¿cómo se recupera aún más esa inversión? ¿cómo hacemos que inviertan en las fases de los proyectos donde no hay dinero? Pues fácil, mira tu proyecto y piensa

  1. Si no es una burra que vendes o un Powerpoint precioso y ya andas peleando en la calle, por cada cliente y no estás cómodo en tu salón o en tu trabajo por cuenta ajena. Si tienes un equipo de gente que muerde, que tiene los ojos inyectados en sangre.
  2. Si inviertes tu dinero y arriesgas tu vida igual que ellos arriesgan su dinero.
  3. Si te pones un sueldo lógico y no pretendes que te paguen barbaridades además de darte un gran porcentaje de capital.
  4. Si te pones en el lugar del inversor y te das cuenta que la gente invierte para ganar dinero, para multiplicar su inversión por mucho y no para mantenerte a ti y a varias familias.
  5. Si estás siendo generoso en la valoración de tu empresa, si no es «tu tesoro» como Gollum y no te afecta «lo que vale mi mismo modelo en Estados Unidos»
  6. Si das seguridad a tus inversores con vetos y les garantizas que por ejemplo ellos recuperan su dinero antes que tu con un «liquidation preference».
  7. Si cada vez que las cosas van mal lo primero que haces es ir a contárselo. Si no mientes, si no vendes motos, si…

Estoy seguro que si todos los proyectos fueran así los inversores estarían muy tranquilos dentro de la incertidumbre que es invertir en startups. Algunos ganarán y otros perderán pero las ganadoras darán más caudal al río. Y probablemente ellos serán los más interesados en presionar para que se vayan consiguiendo el resto de cosas tan necesarias.

Y lo digo yo que primero soy emprendedor y luego me he dedicado a ahorrar dineros para invertir. Es muy gracioso el «run run» de que no hay dinero y que los inversores tal y cual cuando para mi es lo contrario, el problema es la ausencia de buenos proyectos invertibles y emprendedores que merecen la pena y entienden lo que necesita un inversor. Silicon Valley empieza en tu proyecto y tu eres responsable de que el ecosistema se retroalimente en España, no mires hacia otro lado.

Invierto en un equipazo. Invierto en Saluspot.

Seis de mayo de 2010, Instituto de Empresa. Me convoca el gran Gary Stewart para que hable de coches junto con Carlota Mateos de Rusticae, Miguel Arias de Imaste y los fundadores de Citydeal: Gonzalo Castellano y Philipp Hasskamp.

Recuerdo perfectamente el día pero especialmente la charla de Gonzalo y Phil hablando de Citydeal. Hablaban de números apabullantes de tráfico, usuarios, deals… Mi esperanza en su presentación era que no podía ser, que los datos de crecimiento semanal que nos daban tenían que ser al menos mensuales. Hoy no extrañan esos números, hoy cuadra ese crecimiento porque ya nos hemos acostumbrado a los datos de los Groupon y del resto de competidores mundiales pero ese día yo me lo llevaba a comparar con coches.com y vaya, como que me quedaba lejos 🙂

Al salir de la charla me presenté a Phil y a Gonzalo y les gasté una broma. Les dije que suponía que los datos que daban eran mensuales y no semanales y claro, no lo eran… Ese crecimiento brutal les llevó a una de las operaciones más exitosas de Internet basadas en España y, por el carácter de los dos, probablemente a una de las más desconocidas. Y es que once días después, el diecisiete de mayo, se conoció la compra de Citydeal por Groupon lo que para mi ponía a los dos en un dimensión poco conocida en España.

Phil y Gonzalo habían salido del IE y habían visto que el modelo de Groupon tenía sentido y que no existía en Europa. Con cuatro millones de euros de funding de la mano de Holtzbrinck Ventures y Rocket Internet (los famosos Samwer Brothers) montaron en cinco meses un monstruo que operaba por entonces en 16 países, 80 ciudades y tenía 600 empleados. El monstruo fue de interés del competidor americano que hoy muchos conocemos y que cotiza desde hace tiempo en el Nasdaq con el nombre de Groupon.

Con el tiempo he ido teniendo una gran relación con los dos, especialmente con Gonzalo con el que nos embarcamos en el sueño de Vitamina K. Siempre le decía que en lo siguiente en lo que se metieran me gustaría ayudarles al menos en inversión, fuera lo que fuera, sin que me contaran el modelo, me daba igual. Y así ha sido y por esto hoy escribo estas líneas.

He roto mi compromiso de no invertir más que a través de Vitamina K y he invertido en su nuevo proyecto, en Saluspot. Pensaba que tenía que elegir y destinar mi dinero a coches.com y a las inversiones del fondo pero esto es distinto, merecía la excepción.

Y ¿por qué me salto mi propia decisión? ¿Por qué es distinto? Porque es la ronda de los FFF en la cual Vitamina K no puede invertir y porque se invierte en emprendedores y no conozco ninguno con esta capacidad de ejecución y con los que esté tan alineado. El modelo muchos dirán que es uno de esos que tanta gente empieza pero que es de muy difícil ejecución. Justo es por esto por lo que invierto en Saluspot, porque estoy convencido que ese magnífico equipo va a conseguir lo que nadie ha conseguido tal y como lo hicieron con el modelo de los groupones donde aún los competidores están peleando, dos años después de su operación…

Time will tell. Happy to join Saluspot. Gracias Phil, gracias Gonzalo.

Sobre mentores y startups

Hoy voy de denuncia, de grinch, de dar mi opinión en un tema que cada vez veo que va perdiendo sentido. Y si, para quien me pide que sea naranja lo siento, hoy desgraciadamente voy a escribir como limón.

Me toca hablar de mentores, de mentores en una start-up.

Cuando empiezo a escribir a veces me voy a la definición más académica para no equivocarme y para ver si voy a hablar de lo correcto. Dice la RAE que mentor viene del griego. Μέντωρ, Méntor, personaje de la Odisea, consejero de Telémaco. Y que puede ser dos cosas (1) en masculino y femenino un «consejero o guía» o (2) un ayo que es también masculino o femenino la «persona encargada en las casas principales de custodiar niños o jóvenes y de cuidar de su crianza y educación»

En una start-up lógicamente nos vamos al (1) porque lo que buscamos es una persona que especialmente al principio nos de valor en forma de ideas de negocio, contactos, errores que no se deben cometer. etc.

Soy de los que he defendido que esto es una buena idea, que hay que aprovechar todas las palancas posibles y que rodearte de mentores, asesores o como lo llamemos, o lo llame la RAE, es algo interesante…. Pero es  que en la vida hay blancos, negros y muchos grises y en España cada vez estoy viendo más casos extremos.

Y a veces lo extremo se reduce cuando me hago unas preguntas, cuando pienso unas claves para elegir (o no) un mentor. Allá van unas preguntas básicas:

  1. ¿Lo necesito? Ah, es que esa pregunta no me la tengo que hacer ¿no? Pues si, te la tienes que hacer porque puede que no lo necesites.
  2. ¿Qué quiero de este mentor? ¿Qué necesito y qué no?
  3. ¿Cómo voy a medir su participación en mi start-up? ¿Qué le voy a pedir? ¿Lo voy a establecer en tiempo?
  4. ¿Y que le voy a dar? Porque ¿le tengo que dar algo?

Porque un mentor debe ser una persona que se implique en tu proyecto y al cual le exijas y con el cual valores correctamente su participación.

Y hay que ser MUY exigente, o tienes a los mejores o no los tengas. Porque tener mediocridad y encima regalar participaciones a mediocres tiene mucho peligro.

Puntos en los que fijarse y a trabajar una vez que si, que quieres mentores:

  1. Ya lo he dicho. O el mejor o nada.
  2. ¿Qué necesitas? Porque lo suyo es ver cuáles son tus puntos débiles y que en ellos trates de buscar al mentor.
  3. No valores cosas que son pagables o que cuestan poquísimo. Porque un artículo de tu empresa en un blog no vale una puñeta, vale unas cuantas visitas un día que no te llevan a nada. Si tu empresa es buena los periodistas y los bloggers querrán escribir sobre ella cuando les escribas. Les faltan noticias, les faltan buenos ejemplos.
  4. Lo impagable es que esa persona se implique como si fuera su empresa. Y si de verdad piensa que mereces la pena le puedes pedir hasta que invierta.
  5. Mide en un contrato lo que quieres, cuánto y como. No valen caras bonitas que están por eso, por su cara bonita. Siempre exige dedicación y hazlo por escrito y como probablemente has elegido al mentor por algo pídele que te de valor en eso que sabes que es el mejor.
  6. No des grandes participaciones y menos si este mentor no invierte. Si yo, inversor en una ronda posterior, veo que has regalado una participación significativa a este mentor valoraré muy poco tu empresa, te valoraré muy poco a ti.
  7. Huye de la gente que hace esto de una manera organizada. Lo siento pero si esto es tu negocio, si eres mentor profesional, es que no tienes valor. Yo hago caso a la gente que me llama una vez, dos, tres… Pero llega un momento que pasas de quien te pide favores constantemente porque si lo hace tanto es que no se cree los favores que pide.

¿Para qué quiero tener a Steve Jobs o a Bill Gates en mi empresa si no se creen en mi producto o no me ayudan? Ah, que me van a atraer gente que invierta pero ¿no se darán cuenta los inversores que les has dado dos duros para nada?  ¿No te das cuenta que ni Steve ni Bill tienen tiempo para ti? ¿No será que solo tiene tiempo al que le sobra? Si hago una lista yo quiero tener de mentor a Jesús Encinar, a Carina Szpilka, a François Derbaix, a Marek Fodor, a Alberto Artero, a Alberto Knapp, a Julio Alonso, a Marc Vidal, a Rafa Garrido, a Carlos Domingo, a Dídac Lee, a María Fanjul, a Jesús Monleón, a Iñaki Ecenarro, a Eneko Knorr, a Marta Esteve… pero ¿cuántos de esos son mentores de empresas? Y si lo son ¿En cuántas de esas empresas no han invertido dinero? Me temo que el número está próximo a cero.

Internet en España es un pueblo y si eres bueno se va a enterar hasta el tonto del pueblo. Si no lo eres y encima te dejas acompañar por mentores malos a los cuales les has regalado todo pues eso, te quedarás peor que si no hubieras empezado.

Otra actualización: Me hacen llegar este magnífico post «Advisors stop screwing startups». No hay más que añadir, gracias Agustín