Ayer llegamos a casa de unos amigos e Isabel y Raúl nos enseñaron esta maravilla de vídeo que me ha hecho acordarme del Colegio. Salía su hija María y no es para menos que estén orgullosos.
No me acordé por la Escolanía del Recuerdo, me echaron en la prueba de selección por montar follón y ni siquiera pude demostrar el horror de voz que tengo, sino por los trozos de Colegio que se ven y el tiempo que pasé en él.
Es verdad que lo que es la letra de la canción es horrible, ¡el 21 de Enero nace un humano virtual!, pero las imágenes me han recordado trozos de cole donde he pasado mucho tiempo y otros que hoy existen pero que nunca usé como alumno.
Si sigues hilando llego a la magnífica labor que los Jesuítas hacen por la educación en España y en el mundo, qué fuerza de «entidad», y por sus profesores ¿eh Arantxa?
No me puedo olvidar de lo importante que debe ser para nuestro estúpido Presidente del Gobierno quitar los crucifijos de las clases, ¿por qué eso es importante? ¿No es mejor la educación concertada que la pública? ¿No deberíamos dejar que los colegios tengan algo de carisma?
Pues eso, que muchos recuerdos y que no os digo más, seguro que a muchos Jesuíticos os encanta ver esos trozos de vídeo donde parece que se va a aparecer el Hermano Yagüe, el Padre Prefecto (sin motes), José Luis Negro, Miss Annabelle…
Hay una magia en Internet y es que hay veces que en poco se te unen varias cosas que te ayudan a dar forma a un pensamiento, que no es más que eso, un pensamiento, y por cierto no muy original. Va de niños y de educación, si…
El viernes por la mañana iba en el Metro (siempre lo digo pero maravilloso como ninguno) y recibí en la Blackberry (hay una magnífica cobertura en la líneas 10 del Metro de Madrid) una presentación en Powerpoint que al principio dudé en abrir. Nunca he entendido la manía de la gente de hacer presentaciones de artículos de texto, para eso se inventó el Word pero en fin, a lo que voy…
La presentación era un artículo que pensé que era actual hasta bien entrado el mismo (sólo ciertos nombres de ministros demuestran que no lo es pero sigue siendo de actualidad, cosas que no cambian) Es de Arturo Pérez Reverte al cual le tengo mucho aprecio porque siempre dice las cosas con claridad y porque no se casa con nadie (no hace falta ser de un lado o de otro, se puede ser de ninguno o de los dos)
Con lo que para seguir el hilo lo primero el artículo, que como he dicho por supuesto que no es mío:
Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.
Al llegar a la oficina me llegó vía Twitter este artículo de elmundo.es y me sentí como Reverte. ¿Pero dónde está la educación de nuestros hijos? ¿Es que no nos damos cuenta que tenemos que ser todo lo duros que podamos con ellos para que sean respetuosos y educados en un futuro? ¿Por qué siempre tiene razón el niño y no el profesor? Estoy seguro que el papá de la niña dijo que esta vomitó como excusa, pero dando por hecho que es verdad que vomitó ¿por qué lo hizo? ¿Porque le pusieron que tenía que escribir una frase cien veces?
Siempre me acuerdo del día que en quinto de EGB le fui a regalar a un profesor arena de la playa de Miami (ventajas de haber tenido madre azafata). Ni corto ni perezoso me dio una bofetada en la cara… ¡Pero es que me pareció normal! No sabía por qué era, pero ni se me ocurrió decírselo a mis padres porque seguro que razón tendría.
Y es que vivimos engañados, queremos reflejar en nuestros hijos lo que no hemos sido y por eso nuestros hijos siempre son perfectos. ¿Cuántas veces le hemos dicho al niño que el suelo es tonto cuando se cae al suelo? ¿Quién es tonto? Nadie obviamente pero echarle la culpa al suelo y darle unos azotes para que se quede tranquilo el niño…
Siguiendo con cosas que me pasaron el viernes fue la siguiente noticia. Parece que esto no tiene fin porque hasta en Canadá se ha ganado un juicio por parte de unos padres que consideraban que su hijo no tenía que hacer deberes.
De verdad que nos extraña que haya la falta de educación que hay en las calles. No comparto con Reverte que la culpa sea de los políticos, que también lo es, sino que primero la culpa es de los papás, que ponen a esos políticos en su sitio y que pasan de si estos dan o no educación a sus hijos. Y luego por supuesto de los papás que hacemos caso a nuestros hijos y no a lo que es bueno para ellos (si algún día me veis siendo blando con mis hijos decírmelo, redeu)
Y ya que estuve con Reverte, otro trozo de una de sus novelas, esta vez Cabo Trafalgar…
Entonces (cosas de la vida) el barbateño se vuelve loco. Pero loco de atar, o sea. Absolutamente majareta. Mientras el chico se arrastra por la cubierta dejando un
reguero de sangre y rompiendo como puede tiras de su camisa para hacerse un torniquete en el muslo, Marrajo se inclina sobre él, le quita en dos manotazos la bandera de la cintura, se pone en pie, y encaramándose por los tablones rotos de la regala a la mesa de guarnición, importándole ya todo un huevo, agita el paño a gualdrapazos en dirección al tres puentes inglés. Perroshijosdelagrandísimaputa, aulla hasta que parece a punto de rompérsele la garganta. Mecagoenvuestrosmuertoscabronesyenlaputaqueosecb.óalmundo, joder todo ya. Por mis dos huevos. Por tos mis muertos. Por Cristo y la Virgen que lo parió.
-¿Y sabéis lo que os digo?… ¿Sabéis lo que os digo, casaconesjodíosporculo?…
¿Queréis saberlo?… ¡¡¡Puesquemevaisachuparelcipoteeeeee!!!
Y luego, ronco de gritar, sordo de sus propias voces, oyendo como un rumor confuso, lejano, los estampidos de los disparos, los cañonazos, el ziaaang, ziaaang de las balas que buscan su cuerpo, Nicolás Marrajo Sánchez, natural de la ensenada de Barbate, provincia de Cádiz, hijo de madre poco clara, sin trabajo ni profesión conocida salvo la de picaro, contrabandista, rufián y buscavidas, escoria de las Españas, reclutado forzoso por un piquete de leva en la taberna La Gallinita de Cai, se envuelve la bandera roja y amarilla en torno a la cintura, remetiéndosela por la faja, y se pone a trepar como puede por los obenques, tropezando, resbalando en los balanceos y sujetándose de milagro, mientras todos los ingleses del mundo y la perra que los trajo apuntan con sus mosquetes y le disparan, pam, pam, pam, y él sigue trepando y trepando ajeno a todo, entre docenas de plomazos que pasan zumbando, ziaaang, ziaaang, y él sube y sube y requetesube, una mano, un pie, otra mano, otro pie, entrecortado el aliento, los pulmones en carne viva y los ojos desorbitados por el esfuerzo, blasfemando y jiñándose a gritos en cuanto albergan el cielo y la tierra, cagoendiezycagoentodo, sin mirar abajo, ni al mar, ni al paisaje desolador de la batalla, ni al tres puentes inglés cuyos tiradores, poco a poco, sorprendidos sin duda por esa solitaria figura que trepa al palo del barco moribundo con una bandera sujeta a la cintura, van dejando de disparar, y lo observan, y hasta algunos empiezan a animarlo con gritos burlones al principio y admirados luego, hasta que el fuego de mosquetería cesa por completo. Y cuando por fin Marrajo llega a la boca de lobo de la cofa, y allí, las manos temblando, con uñas y clientes, como puede, anuda la bandera y ésta se despliega en la brisa (el puto león con la lengua fuera), desde el navio inglés llega el clamor de los enemigos que lo vitorean.
No, no me he vuelto loco con una visión así de España, que también, lo que digo es que hay que luchar, hasta que el enemigo te aclame, y eso alguna vez fue España ¿y tú? ¿Lo has sido alguna vez?
Y por último ¿es que queremos una España así? ¿Así queréis que busquen trabajo vuestros hijos en el futuro? Por que vamos abocados…
Ya, muchos diréis que es un viaje en un yate de lujo, ir a no se donde y hacer no se qué que cueste mucho dinero. Pero para mi, aparte de hacer cosas con Myriam, hay un plan perfecto. Primero la foto.
Un niño, unas vacas, frío y correr.Ahora lo explico.
Un sábado por la mañana cualquiera en Ciudad Ducal. Cogemos el Galloper de la casa de mis suegros y al grito de «excursión, excursión» montamos a los dos «mayores» en el coche. Idealmente hay muchos más sobrinos y vamos todos apiñados (hasta más o menos 12 hemos entrado) aunque con la marcha a Australia de los López y los sobrinos «ingleses» nos falta eso. A la excursión antes no venía Myriam pero desde que dio a luz ya puede venir, otra gota fundamental para el plan perfecto.
El plan nada más es ir a ver bichos, a que los niños aprendan lo que es una vaca, un milano o un cabacello. Me encanta que mi hija Myriam ya diga nombres de animales. Siempre recordaré que de las primeras veces que fui a casa de mis suegros uno de mis sobrinos, por entonces tendría unos 5 años, me corrigió mientras yo disimulaba y jugaba con ellos con el nombre de un Manatí. Por supuesto él era el que se sabía el nombre y yo no.
En el plan ideal hace frío y sol, como en la foto. Solemos ver vacas, ovejas y rapaces. Si viene mi suegro les cuenta mil cosas de Las Navas a mis hijos, que no se enteran y sólo esperan ver una vaca o un tren que pase por la estación. Hay paradas técnicas para acosar a las vacas o para tirar piedras a un río, qué fácil es que un niño se lo pase bien y lo complicado que a veces se lo queremos hacer.
Y se ha convertido en el plan perfecto porque aparte de disfrutar de lo anterior dos de los días de este fin de semana largo han sido que al padre se le deja en medio del monte y vuelve corriendo. Para los que no corréis se que esto os parecerá más de locos aún pero para los que corréis y habéis visto la foto sabréis lo que es hacerte 9,6 kilómetros cuesta arriba con nadie más que el viento, el sol y la montaña en el camino (algún buscador de setas que este año anda jorobado)
¿Por qué le pedimos tanto a la vida si con pequeñas cosas puede ser tan maravillosa?
Itziar, mi hermana mayor, lleva ya diez años como monja de clausura Clarisa en el Monasterio de Lerma, Burgos.
Y la verdad es que para mi siempre ha sido espectacular la felicidad que ella irradia. Tengo una frase, que seguro que no es mía, que dice que Itziar es más feliz que muchos de los que leéis estas líneas. Probablemente primero habría que definir qué es felicidad y en esos líos no me voy a meter. No sabría decir qué tiene mi hermana que no tengan los demás pero si sé que siempre tiene una sonrisa y un expresar su fe hacia los demás de una manera que resulta por un lado incomprensible pero por otro lado creíble.
Yo pensaba que Itziar podría haber sido religiosa «de campo». Estuvo en su momento en Perú y ayudaba en ONG´s pero no que se fuera a meter Clarisa como hizo. Probablemente al principio se haría raro pero desde luego hoy me es fácil hablar de ella, me encanta mi hermana.
El propósito de este pequeño post es una vez más meterme con los periodistas. Qué manía Iñaki… Y es que el pasado fin de semana me topé con un artículo de Las Clarisas de Lerma en el País Semanal y otro en el «Yo Donna» de El Mundo. La verdad es que no me topé sino que mis padres me lo dijeron y el domingo cuando fuimos a su casa nos lo enseñaron.
Y especialmente el de El País es bochornoso porque a pesar de tener datos que son correctos tiene un tono que pone todo en duda amparándose en gente anónima: «…(como todas las fuentes de este reportaje que intentan escapar del «poder en toda su desnudez del cardenal Rouco»» ¿El que se excusa se acusa? El periodismo se basa en cuidar sus fuentes pero si en un artículo no hay casi nadie con nombre y los que hay son anónimos…
Y es que si supiera algo sobre la actitud de estos «periodistas» no lo diría pero si no lo supiera o me lo imaginara tampoco escribiría estas líneas.
¿Quién se cree qué? «Entramos en el convento del que todos hablan y muy pocos conocen.» ¿Qué entendemos por entrar? Entrar en la capilla a hurtadillas para hacer unas fotos? ¿Mentir para intentar entrar en los locutorios? Ahí lo dejo, que ya vale de usar un poder de una manera equivocada y amarillista, qué fácil es.
Ah, y la foto es un trozo de la reja de Lerma, donde no han entrado los periodistas Jesús Rodríguez, ni Alfredo Cáliz (apellido acorde al artículo :)), ni seguro que entrarán.
Si, perdón, hoy el tema va romántico, con lo que absténgase brutacos retrógrados.
El otro día mi tío Carlos, mi padrino con el que por cosas de la distancia tengo poco contacto compartió en Facebook un vídeo que se ha convertido en uno de los vídeos más vistos de los últimos días. Lo he visto en muchísimo sitios de Internet, en Twitter, en más Facebook, vaya, viralidad 100% por un vídeo casero pero sin duda emocionante. Aquí va:
Para empezar señalar que mi condición sexual es heterosexual pero que cada vez me gusta más todo el ambiente homosexual. Y antes de que os echéis encima de mi los brutos de mis amigotes jesuíticos a lo que me refiero es que fui en su momento un animal que no aceptaba la homosexualidad y hoy, después de supongo un proceso de hacerme mayor acepto y me gusta cualquier cosa que se base en respetar las realidades de cada persona.
¡Vaya lío! Mejor no toco la frase que acabo de escribir que no se siquiera si la podría hacer de nuevo ni por qué la he puesto del todo. Me van a caer por todos lados…
¿Y por qué creo que digo esto de la condición sexual? Porque a partir de aquí voy a hablar de parejas aunque en mi caso esté escenificado en un marido y una mujer pero me vale cualquier tipo de unión, religioso, estatal o formal.
Y es que mi reflexión de lo emocionante de este vídeo no es en si el momento, no es la sorpresa, que también, sino lo que la letra dice en trozos que rescato de la canción (y que por cierto la novia, Vanesa, canta mucho mejor que Nuria Fergó):
Siempre para mí eres lo primero, aunque falte el dinero, te quiero
Y sin oro ni plata te espero hasta el atardecer
Tú serás la calma y el consuelo, y el aire que me falta algunas veces
Agua del arroyo blanco, agua para saciar mi sed
Quiéreme, como se quiere por primera vez, quiéreme
Quiéreme para los restos de la vida
Quiéreme, como se que tú lo hacías
Quiéreme de noche, quiéreme de día
Porque te querré, aunque te cueste sonreír, amor te querré
Te daré a puñaditos las caricias (todas las caricias)
Quédate que mi alma es una bulería.
Porque la pena de cualquier tipo de pareja hoy es que no hay esa emoción. Porque no se quiere aunque falte el dinero, no se quiere como la primera vez, ni para los restos de la vida…
Se quiere por un rato, porque no tengo porque anclarme a nada, porque soy libre.
Con esto no hablo de castidad, no hablo de matrimonio, no hablo de no tener que dar con la persona adecuada sino que hay que luchar por lo que quieres y responsabilizarte. Hoy ya ni los hijos son importantes y si me separo pero hay niños pues nada, que la vida es muy dura. Al final todos los efectos colaterales no son importantes, bueno, ¡el dinero si que lo es!
Y además es que al final se vuelve contra uno ¿no? ¿Qué va a ser de todos esos que serán ancianos, jóvenes hoy, que han dejado a su pareja y que van de flor en flor?
Pues eso, que bien seas homosexual, heterosexual, te vaya la carne, el pescado o el café con leche, pienses que si un día decides comprometerte a algo más tiene que ser bien elegido y meditado, no un «mientras dure bien». Porque para eso no invites a bodas ni historias con segundas o terceras vueltas. ¡Que regalar varias veces a un mismo novio o novia es un coñazo!