¡Aquí no se cierra!

¿No os pasa? ¿No oís que en verano “ya no hay nada que hacer” y que “hay que esperar a septiembre”?

Siempre me ha sorprendido la de veces que oigo hablar de productividad, de mejorar la vida laboral, de conciliar vida familiar y laboral pero ¿nos hemos parado a pensar qué pasaría si organizáramos bien las vacaciones? ¿Y si los puentes no fueran acueductos? ¿Sería más o menos productiva nuestra empresa? ¿Y España S.A.? ¿Cuánto aumentaría la productividad y por ende el PIB?

Cuando uno se pone a mirar la comparativa de días laborables en España al lado de otros países y el número de horas trabajadas siempre sale que en España se trabaja más días y más horas pero por supuesto mucho peor. En mis épocas en los que trabajaba en los mercados financieros los que menos días cerrábamos la bolsa eran los españoles. Era curioso que los japoneses tenían muchos días de mercados cerrados, eso si, cuando curraban no tenían competencia.

Cierto es también que en España se pierde tiempo por la mañana, por la tarde y por la noche y que por eso nuestras jornadas son marathonianas. Creo que mola, y mucho, llegar un poco tarde, comentar la jugada, desayunar, leer el Marca y ya cuando son las 10 o las 11 trabajar un poco que a las 12 hay que tomar el bocadillo, fumar y salir pitando ¡que la comida puede hasta implicar siesta!

En la ofi soy de los que nunca he llevado bien si esto pasa y por la gente buena que hay no es normal. Me gustaba un jefe que tuve que decía que a la oficina había que ir duchado, afeitado, desayunado e incluso fo…do si era posible para estar de buen humor.

Y a lo que iba… ¿Y en verano? En verano parece que se ha perdido la esperanza y que no hay nada que hacer, que todo el mundo se ha ido. Y para mi que no es así. Es todo un tema de empujar e ir sabiendo qué momentos hay gente clave en los sitios porque incluso puede ser un mejor momento para quedar.

Mi percepción además es que cada vez más gente se coge vacaciones de una manera escalonada y repartida en el año, ya no se si por la crisis o por la educación que no quiere coincidir con todo el mundo en el chiringuito.

En coches.com organizamos el verano para que no dejemos ni un minuto a nuestros clientes y usuarios, para que demos caña como a final de año, para que no quede un coche sin vender y para poder atraer a los clientes aunque haya menor tráfico.

Es fácil hacer turnos de vacaciones y que la gente se organice con tiempo para repartir las mismas durante el año, para que no solapen puestos clave, para que el fuerte esté siempre defendido y que no sea solo apagar fuegos sino provocarlos, en las líneas enemigas… La mayor experiencia en este asunto fue comprar coches.com en verano ¿Dónde estaban los grandes grupos de comunicación y clasificados que después nos lo querían comprar? ¿En la playa?

¿Y tú qué haces? ¿Paras tu empresa? ¿Esperas a septiembre y pierdes dos meses? ¿Te quedas en la playa perdiendo oportunidades?

Los negocios de la crisis

Los días que corro de día son siempre más amenos, no sólo por el hecho de correr sino también porque observo gente. Por eso siempre suelo ir a sitios populosos (para soledad del runner tengo las mañanas y las noches en el Retiro). Tengo un recorrido que me gusta mucho que es más o menos este y como podéis ver es algo así como una vuelta por el Madrid antiguo (Retiro, Moyano, Atocha, Plaza Mayor, La Almudena, Bailén, Teatro Real, Plaza de España, Gran Vía, Cibeles, Puerta de Alcalá y de nuevo el Retiro)

Para los que os gusta correr diréis que mola menos por no estar sólo con tus zapatillas y por el ejemplo la montaña pero os prometo que tiene también su “aquel” el observar y esquivar gente.

El sábado aproveché  e hice algún recado y por eso varié un poco la ruta pasando por la Plaza del Sol. Los que no hayáis pasado por ahí últimamente no habréis visto que gracias al ínclito Gallardón y al generoso ZP y su plan E esta Plaza ha pasado a ser casi peatonal.

Eso no me extrañó al llegar, no era la primera vez que pasaba. Lo que me sorprendió y mucho era el número de personas con chalecos amarillos reflectantes. ¿Policía? ¿Samur? Si, había pero pocos, en torno a seis efectivos. Casi todo eran hombres anuncio de compradores de oro, y había muchos.

Una primera reflexión es que el oro ha subido muchísimo y eso hará que los negocios en torno al oro tengan más movimiento. Influye si, pero no es el punto importante.

La clave es que la gente tiene algo de oro siempre. Y es negocio comprar a buen precio a individuos apremiados por la crisis y venderlo caro, en línea con el alto precio al que hoy cotiza.

Si siguiéramos con reflexiones apresuradas podríamos decir que los que explotan estos negocios son eso explotadores y que es mucho más ético poner negocios “de toda la vida”.

Y es que con la crisis no sólo salen los compradores de oro. Sintomático es que están volviendo los antiguos Montes de Piedad, ahora disfrazados de cash converters que en los últimos meses abren tienda tras tienda al contrario que los negocios tradicionales. ¿Y en qué consisten? Aparte del producto de compro y vendo con mi consiguiente margen está el “te compro a un precio pactado y si quieres antes de 30 días te lo revendo a otro precio también convenido”. Supongo que muchos habéis oído que los Monte de Piedad eran instituciones, sigue habiendo, que se hicieron famosas por las colas a principios de mes dando dinero que empeñaba por ejemplo joyas y que al final de mes las recuperaba con lo que había cobrado…

¿Y por qué escribo de esto? Porque he estado dándole vueltas a la posible ética o no de estos negocios y he concluido que son tan éticos como cualquier negocio. ¿Por qué no? ¿Es más ético una inmobiliaria que venía casas a un precio que no lo valían antes de la crisis? ¿Es ética una tienda de ropa que ahora y siempre vende con un márgen estratosférico? ¿Y un banco de inversión? ¿Y una prostituta? ¿Es ética?

Para mi la eticidad de un negocio no está tanto en si este puede parecer más amable o no sino en cómo se hace. O sea, que se puede ser Monte de Piedad, inmobiliario, prostituta, banquero de inversión o vendedor de coches que lo suyo es poner de acuerdo a clientes y proveedores con un margen y hacerlo de una manera legal.

Y además, negocios que aprietan los dientes en momentos de crisis y encima crecen para mi tienen un gran mérito por parte del emprendedor. Doble razón.

¿Me equivoco? ¿Qué pensáis?

Hoy no voy a ser políticamente correcto

Me estoy leyendo el libro de Arturo Pérez-Reverte “Cuando éramos honrados mercenarios”. Cada cuatro o cinco años lo compro, o me lo traen sus Majestades de Oriente como esta vez. Para los que no lo sepáis no es más que la recopilación que el escritor español hace de sus artículos que cada fin de semana escribe en el XLSemanal y que puntualmente va publicando en su Web.

Esta mañana, como llovía y quería leer he ido en autobús. Por supuesto había tráfico pero me ha venido bien para leer varios artículos y no atender a los coches. Como estoy empezando pues toca el inicio y me he topado con “Al arte de pedir“que aunque ponga el link también os lo reproduzco y al final pongo mi añadido, mi tazita de hoy.

Qué bonito. El otro día un concejal de no sé qué habló de mendigos y mendigas. Ya hasta la miseria real o presunta debe ser socialmente correcta. Y está bien ponerla al día, la verdad, porque últimamente todo cristo pide algo por la calle. Como antes, pero más. Estás parado en una esquina, sentado en la terraza de un bar, caminas por la acera, bajas las escaleras del metro, y siempre hay alguien que te pide una moneda. Los hay que abordan con tacto exquisito –«si es usted tan amable»–, que lo plantean como un favor puntual –«présteme para el autobús»–, los que se curran el registro del colegueo –«dame argo que ando tieso, pa mí y pal perro»– y diversos etcéteras más, incluidas las rumanas de los semáforos, que no te las quitas de encima ni atropellándolas, y esas Rosarios de rompe y rasga que, cuando rechazas la ramita de romero, te llenan de maldiciones y desean que te salga un cáncer en mal sitio, por malaje. También vuelve un tipo de mendigo que parecía extinguido: el que enseña los muñones como en tiempos de Quevedo, sólo que ahora suele tener acento eslavo o de por ahí. Aunque uno al que veo mucho en la puerta del Sol no sé qué acento tiene, porque va por la calle Preciados con los muñones de los dos brazos al aire y un vasito de máquina de café cogido con los dientes para que le pongan las monedas, soltando unos gemidos infrahumanos que hielan la sangre.

De todos ellos, como creo haberles contado alguna vez, los que nunca me sacan un céntimo son los llorones: los que se ponen de rodillas gritando que tienen hambre, o sitúan un Cristo o una Virgen delante, los brazos en cruz y el rostro inclinado entre la supuesta oración y la supuesta vergüenza por tener que pedir para que coman sus hijos; como uno que no me extraña que tenga hambre, porque lleva diez años arrodillado con su estampita junto a un lujoso hotel de Madrid en vez de buscar trabajo en la obra más cercana, que está llena de inmigrantes con casco, ganarse el pan y comer algo. Tampoco me gustan los que piden con malos modos o mala sombra, por la cara. Si me van a sacar viruta, pienso, al menos que se la trajinen. No hace mucho, paseando una noche con Javier Marías, nos abordó un sujeto con malos modos y acento extranjero. Al decirle que no, el jambo se puso delante cortándonos el paso y nos soltó: «Maricones». Cuando me disponía a darle una patada en los huevos, Javier se interpuso, metió la mano en el bolsillo y aflojó un euro. «Por perspicaz», le dijo con mucho humor. Fuese el otro, y no hubo nada. Y es que el rey de Redonda es así: pacífico. Y lleva suelto.

A otros, en cambio, si se lo curran, les das la camisa. Es cuestión de oportunidad y de concepto. De arte. El caso más espléndido me ocurrió hace poco en Cádiz. Salía con mi compadre Óscar Lobato de comer en El Faro, en el barrio de la Viña; y cerca de allí había en la acera, junto a un portal, un fulano sentado en un sillón de cretona con cabezal de ganchillo: un sillón casero de toda la vida, sacado afuera, supongo, para que su propietario tomara el fresco. Y el propietario en cuestión estaba a tono: chándal, zapatillas, treinta y tantos años largos, tatuaje carcelario en la mano, un pitillo en la boca. Imagínense la escena, el tipo sentado en el sillón, la ropa tendida, las marujas de charla en los balcones, las palomas picoteando restos de bollicao en el suelo. «Denme argo, caballeros», dijo el fulano cuando pasamos por delante, sin moverse y con mucha educación. Óscar, que es de la tierra, se detuvo ante él, lo miró con una cara muy seria y la guasa en sus ojos de zorro veterano, y comentó: «¿Hace calor dentro, verdad?». Y el del sillón dijo: «Jorrorozo». Óscar introdujo con parsimonia la mano en el bolsillo. «Tú eres de Cádiz, claro», apuntó. Y el otro, sosteniéndole la mirada imperturbable, respondió: «De Cai, zizeñó. Y a musha jonra». Mi compadre le dio un euro, yo otro, y cuando echamos de nuevo a andar, el pavo se puso en pie, fue caminando un trecho detrás, y al cabo lo vimos cruzar la calle y meterse tranquilamente en un bar, a invertir el capital: uno de esos sitios con barriles de cerveza en la puerta, mucho tío dentro, mostrador de cinc y fotos de equipos de fútbol en la pared. Nos lo quedamos mirando, y al fin Óscar, con un suspiro, murmuró: «Cádiz». Y luego, con una sonrisa: «Cómo no le vas a dar. A la criatura».

La tazita es que este tema se está recrudeciendo y me joroba, me jode vaya, en castizo Revertiano.

¿Qué me jode? Me jode que no somos un país luchador, lo hemos dejado de ser. Hemos perdido la fuerza de nuestros antepasados que se pusieron el mundo por montera, mundo en el que no se ponía y el sol y nos dedicamos a no pelear por algo sino por joder al de al lado. Por supuesto que si no no tengo al de al lado para pelear pido o robo, que para qué vamos a luchar si nadie lo hace.

¿Qué hace falta? ¿Qué hay que hacer? ¿Necesitamos algo fuerte fuerte para reaccionar? Fuerte fuerte fue el 11-M y ni con esas, humeaban los trenes y ya estaban PP y PSOE machacándose.

Y al final esto es como los hijos, si no das ejemplo nunca pidas que tu hijo sea alguien razonable.

Por mi cercanía a muchas realidades conozco casos que necesariamente requieren ayuda externa, mendicante. Y ahora viene la burrada políticamente incorrecta: A pesar de conocer esos casos también me atrevo a decir que la mayoría de la gente que pide dinero en la calle de cualquier manera es alguien que lo hace porque si, porque es lo más fácil ¿para qué trabajar? ¡Si encima si te pones tonto y reúnes unos requisitos te dan 420 euros!A los pobres de verdad no se les ve en la calle, a veces porque estos mismos caraduras no les dejarían los sitios “buenos”…

Daros una vuelta por las ciudades y mirar a los pobres. No a los pobres que no se ven, sino a “los de siempre” ¿Quién te encuentras en tu semáforo? ¿Siempre el mismo puntual con la misma cantinela? ¿No te preguntas si a los que nos los encontramos de verdad son los que están “trabajando”?

Necesitamos cultivar el esfuerzo, desde abajo, desde casa. Que cuando tu hijo tenga que hacer un esfuerzo lo haga y no sean ellos el centro del mundo. Sólo así podremos cambiar esta inercia que nos lleva a una guerra, a una depresión o un Argentina Europea.

Hala, he dicho. Me voy a trabajar que si sigo pensando sigo diciendo burradas (y chorradas)

Sobre la bolsa y las trampas al gran público

Un apunte muy rápido que leo ayer en  bolsamania.com, según José Luis Cárpatos…

 

Está confirmado las instituciones han pasado claramente a vendedoras. Mayor nivel de ventas desde primeros de junio. Sean prudentes, mientras no pasen de nuevo a compradores. Son los más informados de mercado y los únicos que acertaron que en marzo venía la vuelta, o antes el desplome.

Curioso ver al Ibex volando por los aires por subidas de recomendación de brokers, también las hay en EEUU, justo cuando las mesas por cuenta propia de los bancos de los mismos que recomiendan, entre otras instituciones,  se ponen vendedoras según mis datos, por primera vez desde antes de la corrección de junio. Como mínimo, para desconfiar…aquí hay algo que no cuadra, ¿se vende por un lado y se recomienda por el otro?

La bolsa o la vida

En 11728 de IBEX me puse vendedor comprando este ETF que me recomendó mi cuñado que es Banquero Privado del Banco Madrid, por cierto junto con mi suegro conforman un equipo espectacular gestionando dinero. Mi cuñado claramente ve que esta subida ha ido más que lejos. Cárpatos, Roubini, y demás también.

¿Tendrá razón mi cuñado, Cárpatos, Roubini y un servidor? ¿O tendrán razón los que estos días venden y mientras tanto le dicen a sus clientes que hay que comprar subiendo precios objetivos? ¡Qué vergüenza! Es verdad que esta vez no me da mucha pena porque pocos, muy pocos, han aprovechado la subida y la liquidez inunda el mercado.

Seguiremos informando…

 

¿Dónde está España y dónde vamos?

Salvamos al cerdito?No! Esto no va a ser un blog de política! Pero es que cada día que oigo el telediario me da un poco de asco, hastío quizá es una mejor definición Me da la sensación que España es como el barco en el que hay una fiesta y aunque todos saben que se van a chocar como están de fiesta, nadie hace nada… ¡Es tan divertido!…

¿Qué necesita nuestra clase política? ¿Hasta donde tiene que seguir el barco navegando? ¿Quién lo va a parar? ¿Habrá chocado antes? Para eso creo que lo primero es diferenciar entre tres tipos de políticos:

a) Los que se evaden, quizá luchan pero nadie lo oye, y se terminan yendo a otra peli, quizá la privada.

b) Los que no se ponen de acuerdo pase lo que pase, porque son irreconciliables y porque siguen en la Guerra Civil. Quizá en este tipo haya muchos que lo que hacen es aferrarse al poder y eso les impide llegar a situaciones de consenso por el bien común. Me recuerda muco a familiares muy cercanos míos que cuando se plantea una crítica contra algo que el Partido Popular está haciendo mal tienen una respuesta rápida que es una pregunta ¿Y qué me dices del escándalo del PSOE en este tema? Por un lado parece que están de acuerdo en el error del PP pero no plantean reflexión y no dejan seguir la conversación: El PSOE peor peor peor…

c) Los que se dan cuenta que el bien común es algo intermedio a sus pensamientos, quizá un gris entre un blanco y un negro y luchan por un acuerdo que lleve a algo. (Me ha costado encontrar un ejemplo y no es de un político exactamente)

Y es que cuando le das vueltas a las organizaciones de poder te das cuenta que hasta que el barco no se está hundiendo y el capitán saltando por la borda no se pide ayuda al enemigo que siempre acude solícito para rapiñar todo lo que pueda con la excusa de “ya lo sabía yo y el bueno soy yo y sólo yo”. Seguro que hay excepciones pero me temo que están en la primera categoría, antes o después se marchan.

Y llevo dándole muchas vueltas a qué puedo hacer yo para aportar… Lo primero sin duda es empujar y dar ejemplo y no permitir a tu alrededor que se hagan cosas en contra de esa cultura del esfuerzo. El otro día, cuando abrí el buzón de la oficina, me encontré con 7 panfletos de publicidad de un servicio de Yoga en el barrio de Chueca. Como en mis épocas mozas trabajé buzoneando y me irritó el tema lo que hice fue llamar al local, preguntar por el encargado y comunicárselo para que lo hablaran con el repartidor que sin duda cobra por panfleto entregado. Tengo que decir que además de gracias noté en mi interlocutor cierta incredulidad pero era lo correcto

Y siempre pienso si alguien como yo, emprendedor, empresario o lo que sea, puedo hacer algo, para tratar de movilizar a la gente, a los electores que es lo único que duele a los políticos, para pedir un camino común, para pedir que no salgan de una reunión hasta que se pongan de acuerdo, y si salen sin acuerdo que se vayan cortando cabezas en los partidos hasta que encontremos las dos personas que puedan liderar un consenso. Y es que ¿no harías una buena selección con políticos de todos los colores?

Seguimos como Caín y Abel, como los rojos y los fachas, hasta que el barco se hunda. ¿Lo cambiamos? ¿Qué te parece?