Cuando cinco minutos es una eternidad

Ayer corrí la Maratón Popular de Madrid, esa que hasta ayer mismo y durante muchos años fue más conocida por MAPOMA y que a partir del año que viene pasará a ser la Rock and Roll Madrid Maratón. Supongo que son cosas de la modernidad, de los patrocinios y de lo que nuestro afamado ZP quizá llamaría alianza de las civilizaciones.

Ha sido mi segunda maratón de Madrid, he vuelto al escenario en el que hace muchos años fue mi primera maratón y ni que decir que a mi ciudad, a mi Retiro que tantas mañanas me soporta. Por estos motivos y por muchos más le guardo especial cariño. Aquella primera maratón fue una experiencia sobrecogedora a pesar de los 4:34 con los que terminé los 42 kilómetros. Se me sigue poniendo la carne de gallina acordándome de tantos detalles.

Estoy seguro que si estás leyendo estas líneas y no eres corredor o si piensas que la maratón es algo inalcanzable pensarás que esto es de locos, que no lo harás nunca pero de verdad, salvo excepciones estás equivocado. Equivocado porque ayer vi correr a gente con 75 años, equivocado porque alguno era discapacitado, equivocado porque tienes hasta seis horas para acabar el recorrido, equivocado principalmente porque quizá nunca lo hayas intentado.

Y es que correr es algo de tenacidad, no tiene muchos más secretos, dando por hecho un poco de salud se basa en tenacidad. En diciembre empezamos cuatro personas con un plan de entrenamiento intenso. Desde entonces he corrido, incluyendo el día de la maratón, 607 kilómetros en un total de 16 semanas y 55 horas y media. En ese tiempo he tenido un poco de todo. Casi dos semanas sin correr por un pequeño esguince que un crack de fisioterapeuta me solucionó fácil, fechas de más kilómetros, de mejor promedio, de saltarme entrenamientos, de buscar huecos en el día a día, de no hacer todas las pesas y cuestas que había que hacer, lo normal, al fin y al cabo entrenar es como la vida, hay veces que lo haces mejor y otras peor.

Después de tanto entrenamiento el plan era bajar de tres horas cuarenta minutos. En la maratón de Nueva York corrí como no hay que correr nunca una maratón y a pesar de ser un recorrido apropiado para poder hacer una marca decente la manera de correr no me permitió más que un tiempo de 3:51:29. Y además es que llegué muerto, me tragué el muro y todo lo que venía después pero es que uno no es de piedra y cruzar los barrios de Nueva York emociona y hace que vayas más rápido de lo deseable.

Y la carrera no ha ido mal. Tenía dos objetivos, el más ambicioso como he dicho antes bajar de 3:40, el obligatorio bajar el tiempo de la maratón de Nueva York. ¿El resultado? Algo intermedio, he mejorado lo que en maratón es una eternidad. He parado el reloj en un tiempo neto de 3:46:11 y la verdad es que, aunque al principio he llegado poco satisfecho ahora estoy encantado.

En los días previos a la carrera he hecho todo lo que dicen los entendidos que hay que hacer. Comer muy pronto, llenarme de hidratos los días anteriores, beber mucha agua, tomar mucha pasta, correr poquito…

La carrera empezaba a las 9 de la mañana, íbamos cuatro personas juntas pero yo iba a correr solo. Y si no pones los medios correr solo es durete. Madrid es un recorrido complicado especialmente al final porque los últimos siete kilómetros son de subida. Y cualquier maratón es difícil psicológicamente, no por nada, es que son muchos kilómetros…

El primer trozo fue fácil, es de ligera subida pero uno va muy contento, la Castellana es bonita y a pesar de hacer alguna variación extraña en una línea recta, es ese primer trozo en el que no vas pensando en todo lo que te falta por delante. Al llegar al kilómetro cinco un tío muy salao se ocupó de recordarnos a todos los que estábamos alrededor que ¡solo quedaban 37 por delante! 🙂

Y hablo del kilómetro cinco porque para mi una maratón hay que hacerla pensando en pequeños objetivos, que en mi caso fueron de cinco kilómetros. Cada cinco kilómetros tienes una carrera y no piensas en los que te quedan hasta los 42, es paso a paso y si te empeñas puedes hacer de cada kilómetro una batalla, que 42 batallas se hacen más cortas que una guerra.

En el kilómetro ocho primer punto cariñoso. Mi mujer y varios amigos nos fueron a animar, a ese y a varios puntos del recorrido, lo que por supuesto ayuda mucho. Este es el momento de volver a dar las gracias a mi chica, que en esos cientos de kilómetros de entrenamiento ha estado siempre ahí, en alguno incluso hemos corrido juntos, y ha sido la que ha estado en la sombra para que ayer pudiera correr.

Los kilómetros pasaban con ausencia de fruta ¡cómo la eché de menos!, buscando los globos de los guías ¡salieron todos a la vez y no conseguí pasar más que a los de 4:15!, con poca música y con poca animación. No es por ser vinagre pero estas han sido las únicas cosas no tan positivas de la maratón. Acostumbrado a la última maratón en el que no hay un momento sin gente animando que hasta regalan fruta, sin grupos de música improvisados, sin muchos muchos guías esta se me ha hecho rara.

La Casa de Campo como la otra vez fue larga y se acercaba el muro. El muro es ese punto en el que muchos marathonianos nos quedamos sin reservas y de alguna manera terminas tirando de lo que no hay. Está en un punto indefinido entre el kilómetro treinta y treinta y cinco y es el ogro de los maratones, no siempre llega pero su sombra siempre está. Al salir de la Casa de Campo que es ya el kilómetro treinta y dos me esperaba mi cuñado para acompañarme en esos últimos diez kilómetros que por primera vez no se me han hecho infernales, por primera vez no me choqué contra el muro. Y es que como dije antes Madrid es hacia arriba desde el kilómetro treinta y cinco y los últimos pican hasta llegar a El Retiro.

La llegada maravillosa, se me vuelve a poner la piel de gallina, he apretado al final lo que podía y como he dicho antes he llegado en un tiempo neto de 3:46:11 lo que en bruto es 3:52:09 (hemos salido con seis minutos de retraso por la mucha gente que corría). Al entrar mucho disfrutar, por supuesto cansado, y no me ha pasado lo que la última vez que pensé que nunca más correría una maratón… Ya estoy buscando la manera de conseguir dorsal para repetir Nueva York el próximo 6 de noviembre. ¿te vienes? Y es que esto de correr y de las maratones engancha, mucho.

13 comentarios en “Cuando cinco minutos es una eternidad

  1. Arrola, muy motivador tu post. Me alegro muchisimo de que lo hayas terminado bien y sobre todo con ganas de que venga el siguiente maraton. Suerte y siga entrenando campeón.

  2. Enhorabuena por tú carrera, un lujo no darse contra el muro, mira Chema en Londres, yo creo que éste año seré agraciado en el sorteo de la NYM…… y sino quizás con la fundación Proniño, y sin falta ahora si que tengo que visitar Alivia fisioterapia..

  3. Antés de nada mi enhorabuena, eso para mi supone dos cosas, la primera es que eres un tio fuerte no solo fisícamente sino mentalmente y la segunda que dispones del tiempo necesario para poder hacerlo cosa que yo por mas que intento me es imposible, veré si en algún año venidero lo consigo. Pero me da envidia sana, que la gente como tú pudiendo hacer lo más fácil que estar en el sofá o en la silla de dirección de alguna oficina, haga esto. Es un ejemplo para todos, y así deberiamos de intentarlo lo demás, sin marcarnos cotas, imposibles pero haciendo realidad lo que ahora mismo es un sueño y es que no hay nada más bonito que sentirse bien, y el deporte de esta forma a buen seguro que lo consigue.

    Lo dicho mi enhorabuena, si algún día me calzo las zapatillas te pego un toque y vamos a dar una vuelta jeje.

    Jorge Maestro

  4. Muy grande Iñaki, precioso relato de lo que vivistes ayer, trás empezar a dejar atras mis agujetas y aunque las rodillas me maldicen, ya estoy pensando al contrario que ayer, cuando y donde volver a correr mi próxima marathon.

    Plantearse pequeños objetivos es la clave.

    Los mejores momentos casi siempre requieren un gran esfuerzo.

    Inolvidable la entrada en el Retiro y como dices para aquellos que nos hemos entranado tantas tardes en ese increíble parque fue mucho más especial.

    Un abrazo y enhorabuena!
    César.

    PD: En la próxima llevo imperdibles que no siempre estará McGyver cerca ; )

  5. Felicidades por la marathon y por la descripción de la misma. Este año hice mi primera media, y tengo en mente poder presentarme a mi primera marahon el año que viene en Barcelona. Voy a echarle un vistazo a tu plan de entrenamiento, ya que es lo que me falta, por ahora, no sigo ningún plan, salgo a trotar y voy tirando.
    Voy a seguir tu blog a partir de ahora.

  6. ¡Ese Iñaki!!!
    enhorabuena por la prueba…¡bien hecho!! veo mucha gente conocida en los comentarios…Arturo, César..jeje!!!!
    A ver si algún día coincidimos en alguna prueba. Mi objetivo en el maratón es bajar de 3h. Hice uno en octubre en Bilbao, el Bilbao Night Marathon. Iba a correr media pero al llegar a ese punto seguí y terminé en 3,2. Por eso creo que es factible bajar de 3h. Por el momento dentro de un mes tengo mi primer medio ironman…¡una matada!!!
    Un abrazo y a seguir entrenando.
    Jon

  7. Felicidades Iñaki!

    Me alegra mucho comprobar que cada día somos más los insensatos capaces de afrontar retos como este

    Me motiva mucho leer experiencias de otros, y yo en breve os contaré mi aventura en el Isostar Desert Marathon, si es que sobrevivo, claro está 🙂

    Alex

  8. “una maratón hay que hacerla pensando en pequeños objetivos” me gusta! Igual un día me animo, no lo veo cerca pero estás dando envidia.

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