
Itziar, mi hermana mayor, lleva ya diez años como monja de clausura Clarisa en el Monasterio de Lerma, Burgos.
Y la verdad es que para mi siempre ha sido espectacular la felicidad que ella irradia. Tengo una frase, que seguro que no es mía, que dice que Itziar es más feliz que muchos de los que leéis estas líneas. Probablemente primero habría que definir qué es felicidad y en esos líos no me voy a meter. No sabría decir qué tiene mi hermana que no tengan los demás pero si sé que siempre tiene una sonrisa y un expresar su fe hacia los demás de una manera que resulta por un lado incomprensible pero por otro lado creíble.
Yo pensaba que Itziar podría haber sido religiosa «de campo». Estuvo en su momento en Perú y ayudaba en ONG´s pero no que se fuera a meter Clarisa como hizo. Probablemente al principio se haría raro pero desde luego hoy me es fácil hablar de ella, me encanta mi hermana.
El propósito de este pequeño post es una vez más meterme con los periodistas. Qué manía Iñaki… Y es que el pasado fin de semana me topé con un artículo de Las Clarisas de Lerma en el País Semanal y otro en el «Yo Donna» de El Mundo. La verdad es que no me topé sino que mis padres me lo dijeron y el domingo cuando fuimos a su casa nos lo enseñaron.
Y especialmente el de El País es bochornoso porque a pesar de tener datos que son correctos tiene un tono que pone todo en duda amparándose en gente anónima: «…(como todas las fuentes de este reportaje que intentan escapar del «poder en toda su desnudez del cardenal Rouco»» ¿El que se excusa se acusa? El periodismo se basa en cuidar sus fuentes pero si en un artículo no hay casi nadie con nombre y los que hay son anónimos…
Y es que si supiera algo sobre la actitud de estos «periodistas» no lo diría pero si no lo supiera o me lo imaginara tampoco escribiría estas líneas.
¿Quién se cree qué? «Entramos en el convento del que todos hablan y muy pocos conocen.» ¿Qué entendemos por entrar? Entrar en la capilla a hurtadillas para hacer unas fotos? ¿Mentir para intentar entrar en los locutorios? Ahí lo dejo, que ya vale de usar un poder de una manera equivocada y amarillista, qué fácil es.
Ah, y la foto es un trozo de la reja de Lerma, donde no han entrado los periodistas Jesús Rodríguez, ni Alfredo Cáliz (apellido acorde al artículo :)), ni seguro que entrarán.
