Una delaración de intenciones

Sigo cañero, sigo limón. Hoy va de cosas claras, hoy va de acción.

Y es que sigo viendo mucho desánimo, mucho «con la que está cayendo» y creo que hay que trabajar y animarse. Creo que con mucho esfuerzo, una sonrisa y una «actitud zen» todo cambia pero creo que desgraciadamente en este país no basta con esto, se necesita algo más.

Porque esta España que a muchos nos duele es una España acostumbrada, acostumbrada a que corra el vino, a que la noche sea larga y sea VISA quien corre con la fiesta. Y cuando VISA y quien nos ha dejado el dinero lo piden de vuelta pues oye, que qué injusticia, que los mercados nos atacan, que por qué, que si somos serios, ya, ya… Vamos allá.

¿Y qué nos falta?

Lo primero una declaración de intenciones, lo segundo, vendrá otro día pero va de ir contra quien hace las cosas mal, hasta el extremo. Que nos den a todos con el palo cuando nos equivocamos y que cada uno de nosotros podamos hacer algo cuando lo veamos, pero eso como digo viene otro día.

Hoy me separo del callarme y sólo dar ejemplo, hoy me rebelo levantando la voz. Hoy me uno a gente como Alberto Artero y a su tan actual «Españoles, rebelión o hundimiento, ustedes eligen» y a David Bonilla y su hashtag #weareatwar y a su declaración de intenciones. También estoy seguro que seré un empujón más para mucha gente que piensa lo mismo que yo. Que tenemos mucho que decir juntos y que ya vale de solo callar y dar ejemplo.

Y como va de declaración de intenciones voy a enumerar muchas cosas en favor de las que estoy y otras contra las que voy a luchar. Ni que decir que no están todas, que no están en orden de importancia y que seguro que hay algunas puntualizables. Si quieres añades, modificas y puntualizas pero empuja en la misma dirección, no vayas en contra, que una coma no sea lo importante, que sea el fondo y no la forma lo que te empuje. Este país aunque no te lo creas te necesita y tu necesitas a este país aunque te duela.

Así a borbotones se me ocurren muchas cosas que quiero…

  • Quiero trabajar, quiero que los lunes sean lunes y que no pase nada. Quiero esforzarme y dar ese ejemplo. Que mis hijos vean lo que yo he visto con mis padres, que la felicidad puede estar también en esto y que no pase nada, que sea un orgullo.
  • Quiero disfrutar, quiero hacerlo con una sonrisa, quiero transmitir alegría a mi alrededor. Quiero que me salgan las cosas bien o mal pero que lo importante sea el camino y no la meta, el medio y no cómo se llega al fin porque llegar se llega.
  • Quiero ser humilde y pensar en todo lo que tengo que aprender. Nunca seré un experto en nada, cuanto más sé de algo más puedo aprender. Quiero huír de los profesionales del vender humo, de aquellos que no dan valor y encima tienen un nombre. Si vales no te lo creas y si no vales no me engañes.
  • Quiero pensar y ayudar a quien quiere trabajar y no aceptar al que no quiere y que se mantiene en los puestos porque si.
  • Quiero ser solidario con el que no tiene. Y quiero siempre que se pueda darle la caña y enseñarle a pescar.
  • Quiero admirar y ensalzar a grandes personas que hay en nuestra sociedad. Quiero que quien gana mucho dinero, por supuesto haciendo las cosas bien, como hoy es noticia Javier Oliván, sea un orgullo para la sociedad y se le ponga como ejemplo.

Y otras que no quiero, otras contra las que estoy

  • No quiero instituciones ni políticos que hacen las cosas mal. Pero tampoco quiero engañarme, tenemos lo que somos y solo cambiando cada uno de nosotros se les cambia a ellos.
  • No quiero desunión entre los españoles. No quiero que en mucha gente siga viva la Guerra Civil, que sea un Madrid contra el Barça, los rojos contra los fachas, el PSOE y el PP. Quiero un país al que no solo lo unan desgracias como la muerte de Miguel Ángel Blanco y los atentados del 11-M
  • No quiero autocomplacencia. Quiero ser muy crítico conmigo mismo, no me quiero engañar. Quiero que los que estén a mi lado, y tu también si quieres, me ayudes y me des toda la caña del mundo cuando no hago las cosas bien. No quiero tener miedo del futuro, quiero cambiar lo que no vea bien en mi y quiero hacerlo con una sonrisa.
  • No quiero aceptar el «todo vale» y quiero ir contra la gente que lo representa. Quiero denunciarte si defraudas en el IVA, si me planteas que te despida para cobrar el paro, si veo que vives en el extranjero y cobras subsidios en España, si tienes empresas que se aprovechan de las administraciones. Y quiero que si yo lo hago me denuncies, que vayas contra mi.
  • No quiero que se deje de castigar al que hace las cosas mal. Quiero que se le castigue con todo el peso de la ley y que esto sea ejemplo también. Si haces las cosas mal pagas.

¿Y tú que quieres?

Sobre mentores y startups

Hoy voy de denuncia, de grinch, de dar mi opinión en un tema que cada vez veo que va perdiendo sentido. Y si, para quien me pide que sea naranja lo siento, hoy desgraciadamente voy a escribir como limón.

Me toca hablar de mentores, de mentores en una start-up.

Cuando empiezo a escribir a veces me voy a la definición más académica para no equivocarme y para ver si voy a hablar de lo correcto. Dice la RAE que mentor viene del griego. Μέντωρ, Méntor, personaje de la Odisea, consejero de Telémaco. Y que puede ser dos cosas (1) en masculino y femenino un «consejero o guía» o (2) un ayo que es también masculino o femenino la «persona encargada en las casas principales de custodiar niños o jóvenes y de cuidar de su crianza y educación»

En una start-up lógicamente nos vamos al (1) porque lo que buscamos es una persona que especialmente al principio nos de valor en forma de ideas de negocio, contactos, errores que no se deben cometer. etc.

Soy de los que he defendido que esto es una buena idea, que hay que aprovechar todas las palancas posibles y que rodearte de mentores, asesores o como lo llamemos, o lo llame la RAE, es algo interesante…. Pero es  que en la vida hay blancos, negros y muchos grises y en España cada vez estoy viendo más casos extremos.

Y a veces lo extremo se reduce cuando me hago unas preguntas, cuando pienso unas claves para elegir (o no) un mentor. Allá van unas preguntas básicas:

  1. ¿Lo necesito? Ah, es que esa pregunta no me la tengo que hacer ¿no? Pues si, te la tienes que hacer porque puede que no lo necesites.
  2. ¿Qué quiero de este mentor? ¿Qué necesito y qué no?
  3. ¿Cómo voy a medir su participación en mi start-up? ¿Qué le voy a pedir? ¿Lo voy a establecer en tiempo?
  4. ¿Y que le voy a dar? Porque ¿le tengo que dar algo?

Porque un mentor debe ser una persona que se implique en tu proyecto y al cual le exijas y con el cual valores correctamente su participación.

Y hay que ser MUY exigente, o tienes a los mejores o no los tengas. Porque tener mediocridad y encima regalar participaciones a mediocres tiene mucho peligro.

Puntos en los que fijarse y a trabajar una vez que si, que quieres mentores:

  1. Ya lo he dicho. O el mejor o nada.
  2. ¿Qué necesitas? Porque lo suyo es ver cuáles son tus puntos débiles y que en ellos trates de buscar al mentor.
  3. No valores cosas que son pagables o que cuestan poquísimo. Porque un artículo de tu empresa en un blog no vale una puñeta, vale unas cuantas visitas un día que no te llevan a nada. Si tu empresa es buena los periodistas y los bloggers querrán escribir sobre ella cuando les escribas. Les faltan noticias, les faltan buenos ejemplos.
  4. Lo impagable es que esa persona se implique como si fuera su empresa. Y si de verdad piensa que mereces la pena le puedes pedir hasta que invierta.
  5. Mide en un contrato lo que quieres, cuánto y como. No valen caras bonitas que están por eso, por su cara bonita. Siempre exige dedicación y hazlo por escrito y como probablemente has elegido al mentor por algo pídele que te de valor en eso que sabes que es el mejor.
  6. No des grandes participaciones y menos si este mentor no invierte. Si yo, inversor en una ronda posterior, veo que has regalado una participación significativa a este mentor valoraré muy poco tu empresa, te valoraré muy poco a ti.
  7. Huye de la gente que hace esto de una manera organizada. Lo siento pero si esto es tu negocio, si eres mentor profesional, es que no tienes valor. Yo hago caso a la gente que me llama una vez, dos, tres… Pero llega un momento que pasas de quien te pide favores constantemente porque si lo hace tanto es que no se cree los favores que pide.

¿Para qué quiero tener a Steve Jobs o a Bill Gates en mi empresa si no se creen en mi producto o no me ayudan? Ah, que me van a atraer gente que invierta pero ¿no se darán cuenta los inversores que les has dado dos duros para nada?  ¿No te das cuenta que ni Steve ni Bill tienen tiempo para ti? ¿No será que solo tiene tiempo al que le sobra? Si hago una lista yo quiero tener de mentor a Jesús Encinar, a Carina Szpilka, a François Derbaix, a Marek Fodor, a Alberto Artero, a Alberto Knapp, a Julio Alonso, a Marc Vidal, a Rafa Garrido, a Carlos Domingo, a Dídac Lee, a María Fanjul, a Jesús Monleón, a Iñaki Ecenarro, a Eneko Knorr, a Marta Esteve… pero ¿cuántos de esos son mentores de empresas? Y si lo son ¿En cuántas de esas empresas no han invertido dinero? Me temo que el número está próximo a cero.

Internet en España es un pueblo y si eres bueno se va a enterar hasta el tonto del pueblo. Si no lo eres y encima te dejas acompañar por mentores malos a los cuales les has regalado todo pues eso, te quedarás peor que si no hubieras empezado.

Otra actualización: Me hacen llegar este magnífico post «Advisors stop screwing startups». No hay más que añadir, gracias Agustín